Objetos:

  • Máquina de escribir
  • Pluma caligráfica
  • Taza
  • Lente articulado
  • Escalera móvil

Jean-Patrick es un hombre francés de 41 años, nacido en 1968 en París, proveniente de una familia adinerada sin hermanos. Él es elegante, solitario y reservado, pero si hay confianza te cuenta su vida entera. Sus padres, Dominique y Joséphine, lo tuvieron cuando tenían 40 años, en la misma casa en la que él vive ahora . Los padres de Jean-Patrick fueron muy estrictos con su educación, enseñándole a tener modales en la mesa y un gran respeto por las otras personas. Desde pequeño, a Jean-Patrick nunca le faltó la lectura, valor que le inculcó su padre tan pronto como empezó a aprender a leer, este le obligaba a leer al menos un libro a la semana, cosa que a Jean-Patrick le encantaba, volviéndose rápidamente un genio en vocabulario y gramática a su corta edad de 7 años. En la escuela siempre fue un estudiante muy especial, ya que tenía mucha facilidad para superar todas las pruebas. El tiempo pasaba y Jean-Patrick se hacía cada vez más inteligente, tuvieron que adelantarle de curso, ya que varios expertos concluyeron que él era superdotado mentalmente. Cuando llegó el momento, no tuvo complicaciones para ingresar en la universidad más prestigiosa de toda Francia, siendo un gran honor para él y para su familia.

Trágicamente, su padre Dominique murió a los 60 años de una hemorragia cerebral repentina que le dio mientras dormía. Su madre cayó en una gran depresión tras este suceso, y pasados unos 4 meses, la tristeza y las pocas ganas de comer de Joséphine acabaron con su vida, también a los 60 años, un día que, después de acostarse, no despertó. Jean-Patrick, con un gran dolor en su corazón, tuvo que seguir hacia delante con sus estudios para cumplir su objetivo de vida, ser el mejor escritor de Francia.

Jean-Patrick le tenía mucha estima a sus padres, por lo que a día de hoy, pese a toda la modernización de la sociedad y el avance de la tecnología, él prefiere seguir usando los métodos más tradicionales para escribir sus libros, conservando varias herramientas antiguas para hacer su labor, así como diferentes reliquias heredadas por sus padres que suele conservar en su mayoría en su sala de estudio, con el fin de inspirarse con ellas. Para resistir en las arduas noches que se pasa escribiendo sus obras, Jean-Patrick siempre tiene cerca su café, que lo acompaña sin excepción en todas sus sesiones de escritura. Es curioso, pero pese a el gran talento que tiene Jean-Patrick y a las repetidas veces que él ha mandado sus proyectos a diferentes editoriales, muchas de ellas le han rechazado sus obras por su formato de entrega, que siempre están en físico, escritas con máquina de escribir y firmadas con pluma caligráfica, así como lo cuidadoso que él es con sus escrituras, haciendo uso de un lente articulado que utiliza habitualmente para algunas de sus obras con escrituras especiales. Para inspirarse, Jean-Patrick suele leer muchos relatos de su amplia colección de libros que tiene en el mismo estudio en el que trabaja y elabora sus obras minuciosamente, haciéndose servir de una escalera móvil que le ayuda a llegar a los niveles más altos de sus estanterías.

Jean-Patrick es muy perseverante con sus proyectos y tiene claro que, en algún momento, él será un escritor reconocido y respetado nacionalmente por mucha gente, y está dispuesto a hacer cualquier cosa lícitamente posible para que sus obras tengan un fin útil en la sociedad actual, que sean capaces de ayudar de cualquier forma a, al menos, una persona. No hay mayor ambición en su ser, solamente así él habrá cumplido su mayor propósito en su vida.